La Semana Santa está a punto de comenzar, y con ella, nuestra procesión volverá a dar testimonio de nuestra Fe, tradición y fervor.
10:30 Bendición de medallas en la S.I. Catedral.
11:00 Inicio de procesión.
11:30 Bendición de Palmas y Ramos en la plaza del Mercado.
Recorrido procesional: Plaza Palacio, calle Argensola, plaza del Mercado, calle Romero, calle Escuelas Pías, avda. General Ricardos, paseo del Coso, plaza de Aragón y calle San José de Calasanz. Al finalizar la procesión, CELEBRACIÓN de la EUCARISTÍA, en la S. I. Catedral.
La vida corre deprisa entre calendarios que intentan encajar, tareas que se acumulan y planes que se reinventan sobre la marcha. Vivimos atrapados en una inercia de pantallas y horarios, una rutina que, sin darnos cuenta, va apagando los matices del alma y me deja con nostalgia hacia mi hogar. Por eso, volver a Barbastro en Semana Santa no es simplemente un viaje, ni unas vacaciones, es un regreso necesario, como un abrazo, un reencuentro conmigo mismo y con ese lugar donde la mirada descansa y el corazón vuelve a latir en calma.
Mientras el mundo moderno me ofrece conexiones virtuales y abrazos con emoticonos, la cofradía me regala la verdad: el esfuerzo compartido con mis hermanos y ese sentido de comunidad que solo se entiende cuando se vive.
Me emociona pensar que, pese a los kilómetros y al ruido del día a día, al llegar el Domingo de Ramos volveré a sentir ese pálpito en el pecho: "Sé que está ahí... como cada año, estará a mi lado". Jesús no es solo una imagen; es la casa con las puertas abiertas donde el tiempo no pasa, donde no importa cuánto hayas tardado en volver, porque siempre eres reconocido y acogido por tu nombre.
Y sí, también hay una relación religiosa que con los años he aprendido a valorar más, un hilo invisible que me une a Dios en cada paso. Procesionar por nuestras calles es mi forma de rezar, de pausar el mundo y dejar que la Fe hable. Es entender que, aunque seamos muchas cofradías, caminamos bajo una misma luz, siendo ejemplo de una unidad que hoy el mundo necesita más que nunca.
Por eso, cuando por fin la túnica nos iguala a todos y comenzamos a caminar, sucede lo inexplicable: "Una vez más, el milagro...". El milagro de encontrarnos, de sentir que el cansancio es, en realidad, una forma de felicidad, y de comprender que, aunque el trabajo me lleve lejos, bajo mi túnica y junto a mis hermanos cofrades, siempre camino acompañado de Él.
Un año más nuestra sección de instrumentos ha realizado una estupenda actuación en el Acto de exaltación del tambor en la Semana Santa Barbastrense
Fotogalería de la procesión del Domingo de Ramos 2026