Foto a la llegada de la procesión del Santo Entierro 2026
En la imposición de medallas de la cofradía, se leyó el siguiente:
Cuento anónimo.
No hace mucho tiempo, dos hermanos que vivían en granjas contiguas, tuvieron un conflicto. Éste era el primer problema que tuvieron después de 40 años de cultivar las tierras hombro a hombro, compartir el duro trabajo y de intercambiar cosechas y bienes en forma continua.
Esta larga y beneficiosa colaboración terminó repentinamente. Comenzó con un pequeño malentendido que fue creciendo hasta llegar a abrir una tremenda brecha entre ellos, que explotó en un intercambio de palabras amargas seguido de semanas de silencio.
Una mañana alguien llamó a la puerta de Juan. Al abrir, encontró a un hombre con herramientas de carpintero. "Estoy buscando trabajo", dijo el extraño, "quizás usted requiera algunas pequeñas reparaciones aquí en su granja y yo pueda serle de ayuda".
"Sí", dijo el mayor de los hermanos, tengo un trabajo para usted. Mire, al otro lado del arroyo, en aquella granja, ahí vive mi vecino, es mi hermano menor. La semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros y él tomó su pala excavadora y desvió el cauce del arroyo para que quedara entre nosotros.
Bueno, él pudo haber hecho esto para enfurecerme, pero le voy a hacer una mejor. ¿Ve usted aquella pila de desechos de madera junto al granero? Quiero que construya una cerca, de dos metros de alto, para no verlo nunca más.
El carpintero le dijo: Creo que comprendo la situación. Muéstreme dónde están la madera, los clavos y las herramientas y le entregaré un trabajo que lo dejará satisfecho. El hermano mayor ayudó al carpintero a reunir todos los materiales y dejó la granja por el resto del día para ir a comprar provisiones al pueblo.
El carpintero trabajó duro todo el día midiendo, cortando, clavando. Cerca del atardecer, cuando el granjero regresó, el carpintero había terminado con su trabajo. El granjero quedó perplejo con lo que vio. No había ninguna cerca de dos metros; en su lugar había un puente. Un puente que unía las dos granjas a través del arroyo. Era una verdadera obra de arte.
En ese momento, su hermano menor, vino desde su granja, cruzando el puente, abrazó a su hermano, con los ojos llenos de lágrimas, le dijo: Eres un gran hombre, por construir este hermoso puente después de lo que te he hecho, gracias y perdóname.
En silencio el carpintero guardó las herramientas y se dispuso a marchar, cuando Juan, el hermano que le había contratado grito: ¡No te vayas espera!, quédate, tengo muchos proyectos para ti.
-Me gustaría quedarme dijo el carpintero, pero tengo muchos puentes por construir.
La Semana Santa está a punto de comenzar, y con ella, nuestra procesión volverá a dar testimonio de nuestra Fe, tradición y fervor.
10:30 Bendición de medallas en la S.I. Catedral.
11:00 Inicio de procesión.
11:30 Bendición de Palmas y Ramos en la plaza del Mercado.
Recorrido procesional: Plaza Palacio, calle Argensola, plaza del Mercado, calle Romero, calle Escuelas Pías, avda. General Ricardos, paseo del Coso, plaza de Aragón y calle San José de Calasanz. Al finalizar la procesión, CELEBRACIÓN de la EUCARISTÍA, en la S. I. Catedral.
La vida corre deprisa entre calendarios que intentan encajar, tareas que se acumulan y planes que se reinventan sobre la marcha. Vivimos atrapados en una inercia de pantallas y horarios, una rutina que, sin darnos cuenta, va apagando los matices del alma y me deja con nostalgia hacia mi hogar. Por eso, volver a Barbastro en Semana Santa no es simplemente un viaje, ni unas vacaciones, es un regreso necesario, como un abrazo, un reencuentro conmigo mismo y con ese lugar donde la mirada descansa y el corazón vuelve a latir en calma.
Mientras el mundo moderno me ofrece conexiones virtuales y abrazos con emoticonos, la cofradía me regala la verdad: el esfuerzo compartido con mis hermanos y ese sentido de comunidad que solo se entiende cuando se vive.
Me emociona pensar que, pese a los kilómetros y al ruido del día a día, al llegar el Domingo de Ramos volveré a sentir ese pálpito en el pecho: "Sé que está ahí... como cada año, estará a mi lado". Jesús no es solo una imagen; es la casa con las puertas abiertas donde el tiempo no pasa, donde no importa cuánto hayas tardado en volver, porque siempre eres reconocido y acogido por tu nombre.
Y sí, también hay una relación religiosa que con los años he aprendido a valorar más, un hilo invisible que me une a Dios en cada paso. Procesionar por nuestras calles es mi forma de rezar, de pausar el mundo y dejar que la Fe hable. Es entender que, aunque seamos muchas cofradías, caminamos bajo una misma luz, siendo ejemplo de una unidad que hoy el mundo necesita más que nunca.
Por eso, cuando por fin la túnica nos iguala a todos y comenzamos a caminar, sucede lo inexplicable: "Una vez más, el milagro...". El milagro de encontrarnos, de sentir que el cansancio es, en realidad, una forma de felicidad, y de comprender que, aunque el trabajo me lleve lejos, bajo mi túnica y junto a mis hermanos cofrades, siempre camino acompañado de Él.
Un año más nuestra sección de instrumentos ha realizado una estupenda actuación en el Acto de exaltación del tambor en la Semana Santa Barbastrense
Fotogalería de la procesión del Domingo de Ramos 2026